Luis Castro No hay comentarios

La dignidad de la persona humanaUna vez en un foro que compartía con empresarios, alguien dijo -“hablemos de la persona”-.

Inmediatamente algunos empezaron decir que fulano era un déspota, que nadie le creía ni el bendito, que pagaba mal a sus empleados y que esto y que lo otro…

Momento, – hablemos de la persona, de su ser, de sus virtudes, de lo que lo hace diferente, no del bien o del mal que hace -.

Hubo muchas opiniones, algunas muy profundas y otras mas superfluas, sin embargo, la idea estaba planteada y eso me dejo pensando por mucho tiempo.

¿Qué es aquello que hace al ser humano único e irrepetible? ¿Qué es lo que lo hace buscar mas allá de si mismo?.

Un día me encontraba en una linea de producción haciendo un diagnostico energético, mientras hacía el recorrido anotaba todo lo que observaba, equipos que estaban funcionando, actitudes de la gente, distancias de seguridad, peligros en el área de trabajo, etc.. pero lo que mas atrajo mi atención fue la gente, ví caras tristes, rostros desencajados, actitudes de indiferencia, miradas sin fin y un ambiente muy pesado como si hablar fuera un pecado.

Una vez terminado el recorrido, nos colocamos en lo mas alto de la nave de producción y pude observar que todo volvía a la normalidad en el área de trabajo, como si se hubiesen  liberado de un yugo que prisionaba su ser, donde pensar estaba prohibido.

Decía Cornejo “el trabajador mexicano muere los lunes y resucita los viernes”, se libera de la carga física y emocional fuera del trabajo, su dignidad le es regresada para que la disfrute el fin de semana.

Si el hombre “es capaz de conocer y pensar por si mismo, de ser libre para sus elecciones y de vivir en comunidad con los otros” (Küppers y Schallenberg, 2016) entonces:

¿Porqué renuncia a esa libertad en el trabajo?, ¿Qué es aquello tan poderoso que lo obliga a hacerlo?.Es mas fácil renunciar a la libertad en el trabajo que redimirse en él

Las respuestas pueden ser muchas, que si el jefazo los tiene así, que si tiene problemas en su casa, que la economía, que el gobierno, etc.. una larga letanía se puede citar.

Es como decir que “el que por su gusto es güey, hasta la yunta lame”.

Le pregunté a un micro empresario del por que tenía tanta rotación, el se quejaba que la gente no le duraba, que eran unos irresponsables y mal agradecidos, puedes creer agregó, –“el ultimo se me fue por que otra persona le ofreció seguro social” ¿tu crees..?-

Bueno, es algo que no necesita mucha explicación pensé yo, la persona tiene necesidades básicas que satisfacer y todos los días le hace la lucha para escalar en el triángulo  de las necesidades de Maslow, eso no se lo puedes negar. (además es ilegal).

“No debemos sacrificar a un ser humano por un fin”.

Por eso se complica entender la renuncia a esa libertad, la persona es un ser social por naturaleza, es un ser politicón, gusta de estar acompañado, no le gusta seguir el camino solo.

Todo inicia en el seno familiar, allí aprende los buenos modales, las buenas costumbres, luego lo traslada al primer circulo de amigos donde practica la caridad, el servicio, el sentirse útil y que cuenta al mismo tiempo con alguien a su lado y termina en la sociedad donde manifiesta los frutos de su formación a lo largo de su vida, donde fue creado por amor y redimido por un amor aún mayor que nos muestra cuál es su dignidad humana.

Un compañero de trabajo se encontraba muy triste sentado en una banca a la entrada de la empresa con una terminal portátil en la mano, -¿Qué haces chino?- , nada, “se me borraron los datos”-, todo el día estuvo capturando esos datos y se aproximaba la hora de salida.

ay caray! ¿debe ser laborioso volver a capturarlos todos?.

El jefe enojado destruye

Jefe enojado

No, eso no me preocupa -, ¿entonces?… -Lo que me preocupa es la regañada que me va poner mi jefe –
A éste señor le preocupaba mas la friega que le iba a poner el jefe, que volver a iniciar el trabajo de recolectar los datos.

“El trabajo se debe subordinar a la persona y debe corresponder con las necesidades humanas para una vida digna.” (Küppers y Schallenberg, 2016), y no al revés donde la persona se subordina al trabajo y se vuelve esclavo de el.

Por este motivo cuando alguien te diga “hablemos de la persona” prioriza la razón de ser en un primer nivel de conciencia.

 

Ing Luis H Castro

CSI Educación

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